lunes, 21 de diciembre de 2015

Recuerdo: Castigo

Muchos de mis recuerdos infantiles tienen que ve con la escuela y, en concreto, con lo que yo consideraba injustos castigos que recibí. No es que me castigaran mucho, pero es que cuando consideras que un castigo es injusto, no se te olvida.

¿Recordáis la caligrafía? ¿Los cuadernos Rubio? ¿No los odiabais? Yo sí. Recuerdo que ya en uno de los últimos años que los usamos, creo que segundo de Primaria, tuvimos que aprender a hacer las mayúsculas en cursiva (¡qué cosa más inútil, por dios!) y recuerdo como super injusto una ocasión en que un compañero se chivó (creo que fue el mismo que lo hizo por haberle dado una capada) porque yo, en lugar de escribir las palabras u oraciones en orden, hacía primero todas las mayúsculas, que me resultaban más difíciles, y luego el resto. La profesora me castigó por ello y nunca lo entendí muy bien. ¿Qué más daba al fin y al cabo el orden, si de lo que se trataba, pienso yo, es del resultado, que quedaran las oraciones bien escritas?

domingo, 20 de diciembre de 2015

¿Las ciudades tienen derechos de autor?

Porque Dallas es un puto plagio de Los Ángeles.

Dallas
Los Ángeles

Recuerdo: Mi primer día de cole

Recuerdo perfectamente mi primer día de cole. Mis padres decidieron no llevarme a parvulitos de cuatro años (entonces no había clases de tres años), me mandaron directamente a la clase de cinco años, pero como yo nací en diciembre, aún no había cumplido los años en mi primer día, que, por cierto, recuerdo que me llevó a clase mi hermano mayor, Anxo.

Al llegar le preguntaron a mi hermano "¿Cuántos años tiene?" y él respondió "Cuatro", así que me mandaron a la clase de cuatro años y mi hermano se  fue.

Al cabo de unos minutos, llegó una profesora y me mandó a la clase de cinco años, porque, aunque no los hubiera cumplido, yo soy del 74 y era la clase que me correspondía. La cuestión es que yo consideré que había un gran error burocrático y me puse a llorar como un descosido (en retrospectiva veo que ya entonces hacía una montaña de un grano de arena y me ahogaba en un vaso de agua).

Al cabo de un rato vino una profesora (no sé si fue la misma)  y me preguntó:

- ¿Por qué lloras?

- Porque esta es la clase de cinco años y yo tengo cuatro.

- ¡Ah! No te preocupes, ya los cumplirás.

Y en ese mismo momento dejé de llorar.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Naufragios

Todas las entradas del blog son mensajes en botellas, pero ¿llega alguna a alguien?

Recuerdo: Yu yu y capadas

Yo nací y crecí en Lugo, ciudad famosa por sus cielos grises, sus tejados grises, sus casas grises y su gente gris. Como quizás algunos sepáis, en esa ciudad llueve todo el puto año. En otoño e invierno, más.

De pequeño fui a un cole religioso, al colegio Padres Franciscanos. Por cierto, que el patio de este colegio da a la muralla de lugo. Recuerdo que en Parvulitos (etapa educativa ahora llamada Infantil) nos pasábamos todo el recreo raspando la argamasa que une las piedras de este importantísimo monumento romano hasta dejarla hecha papilla. Ahora me arrepiento de haber dañado un monumento ahora considerado patrimonio de la humanidad.

Pero lo que iba a contar no era eso, sino que, como en Lugo llueve tanto y cuando llovía, en vez de pasar el recreo en el patio lo pasábamos en el patio del colegio, que, a la vez era un convento de frailes, lo pasábamos en el claustro, por donde corríamos a nuestras anchas. Yo siempre he sido una persona tranquila, pero la mayoría de los chavales tenían un exceso de testosterona o de energía o de lo que fuera, la cuestión es que cuando no podían jugar al fútbol, se les ocurrían las ideas más peregrinas para sublimar este exceso de... lo que sea.

Una de esas ideas peregrinas era hacer lo que llamaban "yu yu". Yu yu era coger a un crío entre cuatro, cada uno por una de sus extremidades, y estamparlo contra una de las cuatro esquinas salientes del claustro golpeándolos contra el duro granito precisamente en la parte que estáis imaginando. Sí, los genitales. ¡Qué angelitos!

Otra cosa que les encantaba en estos aburridos días de lluvia era hacer "capadas". "¿Y qué es hacer capadas?", os preguntaréis. Pues se trataba simplemente de ir corriendo y al aproximarte a otro niño, golpearle en los huevos. Eso dolía un montón.

Un día de esos que a mis compañeros les dio por dar capadas, yo iba pasando por el claustro tranquilamente y, sin venir al caso (claro, esa era la gracia) me dieron un par de capadas. Para cuando lograba sobreponerme del dolor y decidir vengarme, el niño ya se había marchado corriendo, así que me quedaba frustrado, enojado y furioso.

No sabía qué hacer pero como veía que no había tiempo de reacción y que era imposible vengarse de la persona que lo merecía, decidí que al próximo que pasara, le iba a dar yo una capada, fuese quien fuese.

Dicho y hecho, pasó un niño, en concreto Q. y le di una capada. Tras hacerlo me sentí super mal y decidí no dar más, aunque a mí me siguieran lloviendo las capadas. Me di cuenta de que mi decisión era muy injusta.

Total, que subimos a clase y el chivato de Q. va y le dice al profe:

- Don César, algunos niños están dando capadas (y le explicó en qué consistía tal cosa).

- ¿Como quién?

- Pues muchos, por ejemplo Martínez.

- Matas un perro y te llaman mataperros - pensé yo, pero no lo dije, bueno, en realidad no lo pensé porque a aquella tierna edad todavía no conocía ese refrán.

En fin, la moraleja que extraigo de este relato, si cabe alguna, es que no estaba en mi personalidad lo de devolver ojo por ojo y diente por diente, menos aun a una persona que no tenía nada que ver, la pobre. Por un lado me sentó mal que Q. se chivara de mí, porque, al fin y al cabo, solo lo había hecho una vez, mientras que otros habían dado cientos de capadas. Por otro lado, acepté mi castigo con resignación, porque, al fin y al cabo, Q. tenía razón, lo había hecho, aunque solo fuera una vez. ¿Y qué más da el número? Lo había hecho y punto. Pero por otro lado (ya van tres lados, se trata de un problema complejo y poliédrico, como vemos), me daba rabia que otros se hubieran salido con la suya tras hacer eso que precisamente se me recriminaba a mí muchas más veces, pero como ellos sí estaban acostumbrados a hacerlo, llegaban corriendo, te daban la capada y volaban, sin que te diera tiempo a reconocer quién lo había hecho, quizá hasta favorecieran dar capadas a gente de otras clases, no familiarizados con sus caras, para que no se pudieran chivar. Probablemente, tras yo dar "mi" capada, me sentí mal, hasta le pediría perdón a la persona  en cuestión, lo que facilitó mi identificación y posterior chivatazo.

En fin, una batallita que contar a mis nietos y, no sé, quizá, una lección que aprendí.

Historia = histeria

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Mis discos favoritos: "Por el día y por la noche" de Mestizos

Empezamos una nueva sección de entrevistas con músicos de trayectoria reconocida pero no para hablar de su carrera en general, sino para analizar en profundidad tan solo de uno de sus discos: un álbum que para mí tenga un significado especial por encontrarse entre mis preferidos personales y cuando más oscuro y maldito, mejor.

Empezamos con una entrevista muy especial, nada menos que a Juanjo Javierre del grupo oscense de los ochenta Mestizos, hablando sobre un disco de culto y uno de mis absolutos favoritos, el mini-LP Por el día y por la noche (Tres Cipreses, 1986), que, pese a ser un pedazo de disco, pasó sin pena ni gloria, a pesar de críticos que siempre lo han defendido, como Diego A. Manrique. Mestizos sólo llegó a sacar otros dos discos de larga duración - La pócima del amor (DRO, 1987) y Qué pasa en la calle (La Fábricac Magnética, 1991) y luego se separó. Recientemente la banda se volvió a reunir para dos conciertos, uno de los cuales quedó registrado en un CD/DVD (Ya es hora de regresar, Producciones sin/con Pasiones, 2008).

Espero que os guste la entrevista.


- En su día no era consciente de ello pero ahora veo que la producción, la portada y algunos instrumentos del álbum corrió a cargo de integrantes de Malevaje. ¿Cómo llegasteis a ellos?

- Eramos muy fans de Los Coyotes. Cuando supimos que venian a tocar a Huesca fuimos a suplicar a los promotores del concierto que nos contrataran como teloneros. A raiz de aquel concierto los conocimos y comenzamos una relación que dura 30 años. Propusimos a Ramón Godes que era guitarrista, teclista y productor de Coyotes que nos produjera una maqueta y el aceptó. Ramón era miembro también de Malevaje. Así surgió esa conexión.

- En este disco cantas con una voz desgarrada que ya no utilizaste en tus siguientes grabaciones. ¿A qué se debió?

- Cuando grabamos el disco tenía 16 años y mi voz no estaba hecha del todo. A partir del segundo disco la voz es diferente por una cuestión fisiológica. Por otra parte creo que tu manera de cantar depende de como te posicionas ante la realidad. A los 16 años lo normal es verlo todo blanco o negro, de allí supongo que viene esa forma de cantar desgarrada. Despues ya no veía el mundo igual y por lo tanto cantaba diferente. No me gusta mucho ver a ese tipo de artistas que se pegan la vida repitiendo canciones que escribieron cuando eran niños. Debe ser una pesadilla.

- Siempre en las entrevistas decíais que mezclabas estilos pero la instrumentación con órgano y guitarra es puro 60s.


- Nos encantaba la música tex mex, la rumba y la música latina en general. Si esos ritmos no son muy evidentes en el primer disco se debe mas que nada a nuestra falta de pericia. En cualquier caso, además del Farfisa y las guitarra sixties hay congas en 3 ó 4 temas algo muy poco usual en esa época. El acordeón de "Está en el aire" tiene un aire tex-mex y  la canción "No dejes que tus lágrimas" contiene en su letra  un homenaje a la "Lágrima en la arena" de Peret. No eramos el típico grupo de revival garagero al uso. Aunque nos encantaba los Fleshtones, por ejemplo.
  
- ¿Cómo se os ocurrió hacer una versión de "Te estoy amando locamente" de Las Grecas y darle ese tono barriobajero que tiene todo el disco.

- ¡No digas que no mezclabamos estilos! A nadie en esa época tan anglófila se le ocurría versionear una rumba. Nosotros eramos muy amantes de la música popular española de los 50, 60 y 70. Tienes que tener en cuenta que Mestizos surgió cuando José Ramón Oto y Ernesto Rodellar, que querían montar una orquesta de verbena, me llamaron a mí como teclista. Les propuse cambiar y montar un grupo con canciones propias. Nos sumamos al espiritu "do it yourself" de la época, pero nunca dejamos de tener un pie en la tradición de música de baile latina, aunque fuera en espíritu. Nos gustaban tanto los Ramones como Pérez Prado, en directo hacíamos versiones de The Cramps, pero también de Peret.

- También ahora, años más tarde, veo que tanto las letras como las músicas tienen una coherencia y, sin embargo, fueron escritas por distintos miembros del grupo. ¿Cómo se llegó a esa consistencia?

- Las letras eran por lo general cosa mía. En el primer disco sólo hay una letra de Fernando Lozano, el batería. El resto son mías. A partir de las letra componía una melodía y comenzaba a armonizarla. Bajaba al local y compartía el material. El resto de la banda aportaba cambios de acordes. Supongo que lo lógico es que con este proceso las canciones suenen coherentes. Cuando los propios autores interpretan sus propios temas suelen sonar muy personales.

martes, 8 de diciembre de 2015

Paja mental 5

Algo hay que hacer. Una palabra que me gusta. El subidón de adrenalina, no de la hoja en blanco sino del cuadro de entrada de texto de Blogger en blanco. La mayor droga. No necesitas más.

Anfeta cuchufleta panfleta.

Carta pancarta.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Concurso de cine 42: "Halloween" (resuelto)

Pregunta:

¿A quién representa la máscara que llevaba Michael Myers en la serie de películas Halloween?

Paja mental 4: duele escribir

Aquí se está tan bien. Al final me olvidé de llevarle el disco a la hija de mi prima. Normal, nos vemos tan poco que para una vez que nos vemos, no pienso en eso. Y ahora a esperar tal vez un año o más. Para cundo lo reciba seguro que a la niña ya no le gustan estas canciones infantiles. Escribo lo que me sale. Lo que me sale. Es difícil escribir. Me cuesta. Me duele.

Los pobres no nos podemos permitir psicoanálisis

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Paja mental 2: muerte / ojos / vida

Tornillo. Me duele la cabeza. Quiero masturbarme. Luego me voy a la cama. Esos enchufes. Aruquipa. Apichapong. Picha. Pincha. Pinche pinchazo. Wakala ahuécala. Ahueca el ala. Quince mil del ala. Del ala ancha. De medio lado. Rejullaera. Esos mercachifles. Me encantó El Rastro de Gómez de la Serna.


¿Realmente vemos nuestra vida pasar a cámara rápida ante nuestros ojos cuando nos vamos a morir? ¿Y si la nuestra es una muerte lenta también?